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Gepe: “Ser músico conlleva una responsabilidad” : Red Bull Panamérika
Gepe-Gabriel Scholnick

Gepe: “Ser músico conlleva una responsabilidad”

“Parece que nos vamos todos en el mismo avión”, dice Daniel Riveros (31) mientras sus ojos miran un punto muerto en el suelo, como si tratara de ponerse de acuerdo consigo mismo sobre si lo que está diciendo es efectivamente como cree.
Cuando Daniel habla de su carrera se atropella con las palabras, pero mucho más con las ideas, salta de un punto a otro y olvida las preguntas a medida que avanza en las respuestas. La personalidad del autor de “En la naturaleza” parece no permitirle concentrar su interés en una sola arista. Daniel piensa, Gepe actúa.

P: ¿Cómo se te da viajar en general?
G: No me gusta mucho, me carga de hecho. Habían tiempos en los que tenía que viajar mucho solo y no me gustaba. Las veces que más me deprimía era porque estaba muy solo. No hago nada de Turismo, voy a comprar a la esquina y nada más. A México he viajado 15 veces y todavía no voy a las pirámides.

P: Una de las cosas que uno nota cuando viaja es el cambio en los acentos, palabras, el lenguaje en general. Lo que he visto desde Gepinto, o Taller Dejao incluso, es que tu lenguaje en las canciones ha dado un giro más sucinto, como si la intención de hacer pop tendiera irremediablemente a buscar una simpleza. ¿A qué podrías atribuir a eso en tu caso particular?
G: Cuando todo pasa por ser muy arty uno se justifica con que es su volá personal, y la verdad es que yo respeto mucho ese discurso, respeto mi poesía, pero no sé si es el tiempo de eso. Creo que mi música se ha vuelto mucho más concisa y es bastante difícil llegar a una síntesis. Esa letra además de ser sintética en economía de lenguaje es algo que está fuera de ti, pero a la vez comparte algo en tu interior. Es el mínimo común múltiplo del sentido, de las ideas. Es muy complicado. Es un momento menos Leonard Cohen, mucho menos Bob Dylan y mucho más Bruno Mars, dice poquitas cosas.

P: ¿Pero no sientes que de esa forma el mensaje se diluye?
G: Yo lo veo más diluido en Leonard Cohen. Y no le resto importancia, ni nada, pero no me interesa. Los Rolling Stones son una banda que me han llamado muchísimo la atención, de una pequeña idea hacen algo.

P: Como Lou Reed…
G: Pero ese hueón tiene un plus que es su personaje, entonces eso te ayuda muchísimo. La gente sabe quién es y ha visto muchas cosas de él, entonces si dice “heroína” en su canción y es heroinómano, adquiere más peso.

P: ¿Crees que tienes un personaje construido?
G: Yo diría que sí. Ya desde el 2004 a esta parte hay algo. Yo creo que he estado insistiendo en una idea propia todo el tiempo. Vengo de un ambiente más snob —no cuico— y en general siempre me he relacionado desde marcas hasta hueás más alternativas. Pero mi aproximación hacia esa idea propia siempre la he tenido, hay gente que la pueda criticar, puede ser la manera en que me conocen o la manera en que les gusta mi música. No creo que nadie pueda decir que soy un rockero: ni por vida, ni por lenguaje, ni por imagen. Sí soy un hueón que le gusta el folklore y se nota y sigue insistiendo en esa idea. Y si ese personaje ha mutado un poco es natural, llevo 7 años ya haciendo lo mismo.

P: La gente tiende a hacer una división entre el Gepe con poncho y el de ahora, pero a nivel musical es bastante común, Bowie es el mejor ejemplo de esto. ¿Cómo ves tu esta mutación?
G: Ese tipo de carrera me gusta. A Bowie no lo cacho tanto, pero Caetano Veloso, por ejemplo, hace Araça Azul y después se manda una cuestión de bossa nova. Ir probando hace que tu carrera sea más larga en el fondo. No es ser tan radical y hablar de la guerra en un disco y del amor en otro. Siempre hay un hilo conductor, un lenguaje que se mantiene y va cambiando un poco, vas probando ciertos elementos, pero a partir del mismo centro. Sí siento, quizás, que hay una división entre los que antes pensaban que era más underground y me iba a quedar underground. Ahora el afán de la música que hago, del trabajo que tengo, es ser más extrovertido, hacer canciones más poperas, aparecer de una manera o en espacios más pop. Pero son ejercicios. Hace poco me sentí artista y hace poco me sentí también profesional y ejerzo ese profesionalismo en un ambiente que tampoco tiene tanto hitos marcados, no hay carreras que tu pudieras copiar acá en Chile. Sí hay caudillos lindos como la Violeta (Parra) o Jorge González, pero son muy aislados.

P: ¿Hay alguna intención que te interese mantener respecto a la música que haces?
G: Yo creo que ir hacia lo más esencial y para mí eso está en el instinto como voluntad que pasa hacia el hecho. Lo que está previo al pensamiento, previo a lo empírico, creo más en las hipótesis que en el resultado. Creo también en el equilibrio, las opciones estéticas que he tomado nunca apuntan hacia un lado muy triste o hacia un lado más eufórico, siempre están un poco peleando en el medio entre la melancolía y la alegría. Cuando estoy muy triste o cuando estoy muy eufórico nunca hago música.
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P: Cuando tocas para un público reducido, al inicio de tu carrera, mayor control tienes de ese público. La mayoría de las veces sabes quiénes son, pero mientras mas grande la audiencia, menos la conoces y es menor también el control que tienes. ¿Cómo sientes eso: mientras más defines tu persona artística, menos se define tu público, son caminos separados?
G: A veces es más difícil tocar para tus amigos que para miles de desconocidos. Porque la masa como masa, independiente de su edad, se comporta de una manera muy distinta que un grupito de 30 o incluso de 200, ya desde 1.000 la masa comienza a comportarse de otra manera. Eso por un lado; por otro si llevas 4 años haciendo tu carrera, es probable que más gente te conozca y generas un personaje, por mucho que lo niegues, es el traje que te pones para trabajar, independiente si es muy parecido a tu personalidad, igual es un traje. Cuando estoy tocando en vivo, estoy haciendo mi trabajo, no me siento tan expuesto. Uno comienza a generar una armadura, vas cambiando, protegiéndote y se va generando una dinámica que te va pareciendo más usual, te pones menos nervioso.

P: Muchas veces se dice que los primeros discos de un artista son los mejores, pero también tengo la sensación de que mientras menos conoces a tu público —a nivel individual— menos condicionado estás para componer música. ¿Crees que tus discos van a un lado más personal ahora?
G: Siento que mis discos van hacia un lugar menos personal, dejé de tenerle vergüenza a ser músico. Antes me pasaba y sé que a muchos amigos músicos también, que cuando ibas a salir del país y te preguntaban qué profesión tenías era muy difícil poner “Músico”, te daba vergüenza, costaba muchísimo y me dejó de pasar hace muy poco. Ya me la creí y adquirí una responsabilidad como músico, lo que te separa de tu ego de ciudadano normal. Ser músico conlleva una responsabilidad y yo por lo menos lo veo de esa manera. Mis discos van a entregarle algo bueno a mi gente, a mis amigos, a mí país. A representar un poco, siento harto eso. Nosotros hacemos música de Chile para el mundo. Siempre he sentido así. Como te decía antes soy súper malo para sentir que puedo vivir en Barcelona, ni cagando podría. De repente México, pero yo hago música desde Chile para el mundo, eso es una responsabilidad y mis discos son eso, tratar de representar a mi gente, mis amigos mí país y tratar de sacar inspiración, el material que hay acá que es súper rico, ya sea del folklore o de la hueá cotidiana.

P: Los sellos grandes no producen la cantidad de artistas locales que producían hace 20 años atrás, todo el peso se lo han llevado los sellos independientes. ¿Cómo crees que lleva adelante esta generación esa responsabilidad?
G: Ninguno de nosotros es un aparecido. Yo por lo menos vengo de la música independiente de los 90, veía a Familia Miranda, Congelador, Tobías Alcayota y creo que muchos de nosotros sacamos eso de hacer la música porque de verdad te gusta y no perder el tiempo en hueás. Esa es la herencia que recibí de ellos, tener amor a la música por sobre todas las cosas y si tuviésemos que hacer otro trabajo para sobrevivir, haríamos música igual. No intentamos dominar el mundo de un día para otro, ha sido un trabajo lento a pulso y hemos creado nuestro propio piso. Quemasucabeza ha aprendido en el camino y no le ha tenido asco a relacionarse con peces más gordos que se supone son más mañosos y bueno, lo son y ellos dominaban el mercado. Hay que saber que ellos también te necesitan a ti para darle contenido a las cosas y hay que usar esas redes. Nos hemos entremezclado marcas, productores, escenarios grandes, TV, Radio súper bien. Hasta ahora no he visto a nadie que haya traicionado su trabajo, su integridad artística.

P: ¿Hay alguna banda de tus inicios que te gustaría que le hubiese ido mejor?
G: Tobías Alcayota, seguro. Lo que pasa con la música bonita es que da lo mismo. Para mí el folklore lo encuentro tan bonito que esta bien el lugar en el que está y está bien en el lugar en el que va a estar y en el que estuvo. Siempre está. De repente te topas con el folklore, como me topé yo, te abre los ojos y está bien. No tengo la necesidad de decir, “¡Ah, esto ES escúchenlo!”, porque no lo van a entender, la gente tiene que llegar a la conclusión de que ahí hay cierta música interesante. No es necesario que Tobías Alcayota sea la estrella que yo quiero que sea, es una estrella para mí y para mis amigos no más. Yo veo a Tobías Alcayota y me pongo a llorar. Me emociona tanto y a mis amigos también que simplemente está en el lugar adecuado, en nuestros corazones quizás.

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