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Gimme the Power: Para que le demos en la madre (al poder): este docu tenemos que ver. : Red Bull Panamérika
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Gimme the Power: Para que le demos en la madre (al poder): este docu tenemos que ver.

En un país donde los roqueros no fueran considerados como algo nocivo, los libros de historia se compondrían de anécdotas como las mostradas en este documental de Olallo Rubio. Pero vivimos en naciones donde los “godinez” tienen secuestrada la educación, con textos oficiales que pretenden tapar el sol con un dedo y preparar a las capas más jóvenes de la sociedad, como nimios ignorantes.

No alcanzo a imaginar un libro de primaria que se atreva a concatenar el perverso linaje presidencial que México ha padecido en las últimas 5 décadas. Y menos, uno donde se celebre la contracultura en sus distintas acepciones. Y son estas las dos razones por las que trasciende este documental: como buen fan de Hollywood, Olallo concibe la historia de un modo positivamente maniqueo… el Bien contra el Mal, los Rebeldes contra el Imperio, el Rock contra el Poder.

El documental está dividido en dos grandes bloques: el de la narrativa que concatena -afortunada e irónicamente- las aberraciones de un sexenio al otro, y el que celebra a Molotov como una banda que será recordada por la historia, por ser los primeros en haber levantado el puño contra el Sistema, tras 2 décadas de guerra sucia y represión sugerida a través de la imposición del pop y las buenas costumbres a través de los medios de comunicación.

Con el lenguaje adquirido durante su etapa radiofónica y la experiencia que ha ido ganando a través de sus previos filmes (¿Y tú cuánto cuestas? -2007- y This is Not a Movie -2011-), este es el producto más sobrio logrado por Olallo y su equipo. Un genuino documento que habla sobre lo que él sabe y él vivió: la lucha de su propia generación y el zeitgeist de aquel momento en 1997 donde Molotov logró que la altisonante expresión “Puto”, sonará por primera vez en los medios mexicanos (en especial, Radioactivo 98.5), seguida por otros himnos del iconoclasta ¿Dónde jugarán las niñas?, que en bloque, funcionaron para tirar un muro ideológico, en la psique mexicana e hispanoamericana.


¿Porqué ir a ver Gimme the Power? No sólo porque la situación pre-electoral lo hace material de referencia obligada (“un pueblo que no conoce su historia, está destinado a repetirla”), sino por la coyuntura y paralelismo de las batallas ganadas por Molotov, con varios de los objetivos del movimiento #YoSoy132. Sumado a eso, el documental es valioso por otros 3 motivos:

1) El pietaje reunido muestra imágenes sorprendentes e inéditas (al menos para un servidor). Desde los eventos de Avándaro y los “Hoyos Fonqui”, hasta grandes momentos mediáticos que han “balconeado” a los políticos mexicanos en su vileza.

2) Las vivaces entrevistas con intelectuales (Juan Villoro), comunicadores (Javier Solórzano), periodistas y celebridades dino-roqueras (ChavaRock, Alex Lora), villanos televisos (Luis de Llano), colegas de la era de oro de Radioactivo (Warpig, Fernanda Tapia, Rulo, José Álvarez) y los mismísimos Tito, Micky, Paco y Randy -entrevistados y también capturados en distintas etapas a través de su historia, por medio de videos del archivo de la misma banda-.

3) Y finalmente, las rolas de Molotov per sé. Una vez situado el complejo contexto socio-político que da nacimiento a Molotov, durante la primera mitad de la película, la segunda mitad es un festín de nostalgia y reempoderamiento (para las nuevas audiencias), a través de reescuchar los triunfantes himnos de la banda.

No obstante que hacia el final del documental (no worries, no hay spoiler alert aquí) uno puede quedar medio depre, al darse cuenta del péndulo de ilusión-decepción que ha llevado a la sociedad mexicana a soportar los abusos gubernamentales sexenio tras sexenio, se agradece el rayito de luz dejado tanto por Molotov como por Olallo: Ellos -con barbas canosas, hijos y ojeras- declaran que ya han hecho su chamba, y se preguntan: ¿dónde están las nuevas bandas que tomarán la estafeta de la protesta hecha arte? Nadie pudo prevenir, durante el rodaje de este documental, que en perfecta coyuntura con su estreno, habría surgido un movimiento ilustrado de resistencia a través de las redes, la música, el arte gráfico, la toma de las calles y varias acciones más.

Este es el momento de correr a ver Gimme the Power, para echarle leña al fuego (purificador). Ayudémosle a que dé ”el semanazo” y se quede en cartelera no una, sino varias semanas: Que role por el interior de la República Mexicana y Latinoamérica. Que se convierta en un producto de culto, para que, a falta de libros de texto que recuenten la historia de un modo más objetivo, esta peli se perpetúe en cada proceso electoral y alumbre a nuevas generaciones como una antorcha encendida.

RBMA