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Panamérika 2012: Albumes [Lado A] : Red Bull Panamérika
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Panamérika 2012: Albumes [Lado A]

Otra vez llegó esa época del año en la que hacemos una lista que recopila los discos que nos parecen los más matones. Sin mayores preámbulos, y obedientes a nuestra causa, aquí les dejamos esta lista divida en dos lados, este es el Lado A.

 

10. Los Punsetes – Una montaña es una montaña - Everlasting Records/Terrícolas Imbéciles (ESP)

Con la presión de superar sus dos anteriores discos fue que el quinteto madrileño recurrió a Pablo Díaz-Reixa a.k.a El Guincho para producirlos, combinación que sacó lo mejor de ambas partes dejando una base rítmica muy sólida y con la cual se trabajó mucho para permitir el debraye guitarrero de Jorge y Antonna y las escudriñantes letras de Ariadna, cuya voz logra por primera vez cierta calidez. El fin del mundo personal a manos de la política, la economía, el clero y las relaciones interpersonales es plasmado en este tracklist que define muy certeramente, aunque parezca por accidente, la situación española y global en 2012.

 

9. Protistas – Las Cruces - Cazador (CHI)

Desde el track abridor “Rosetta” se siente la calidez y solemnidad de esta banda chilena que parece estar en el lugar preciso con los temas precisos. Al paso de las complejas y melódicas letras de Álvaro Solar se puede notar alguna influencia del Fome o La sangre en el cuerpo de Los Tres (nada raro en bandas latinoamericanas, menos de Chile); Algunos fantasmas, encuentros carnales, Cristo y por supuesto sangre humana. Otro tema remarcable del disco, después de “Granada”, es “Supertroll” que suena a su segundo sencillo, y que habla de la vida desde el punto de vista de un ser que observa al humano haciendo y deshaciendo a su antojo: “Hasta él es un Supertroll, míralo caminar”. Gran producción, además, de Andrés Nusser de Astro.

 

8. Espanto – Rock’n Roll - Austrohúngaro (ESP)

Rock´n Roll de Espanto define la experiencia de estar sentado ante unas bocinas viviendo el primer encuentro cerca del poderoso aliado conocido como Rock & Roll, aborda también las infaltables críticas al sistema en la magnífica “Primero de Mayo” o en la desencantadora “Son Esos Pájaros” remitentes a condiciones laborales. La oda a ídolos (o héroes) aparece en “Hijos” y en “Jagger y Richards” y la fuerza completa del álbum se hace presente en el hitazo “Rock´n Roll”, primer sencillo que ha anticipó tanto la salida de este disco y que manifiesta de algún modo que lo único realmente importante es que te importe el Rock´n Roll, o algo así como que lo único importante es que no te importe nada… La producción de los Hidrogenesse, Carlos y Genís, es cada vez más precisa y pulida y logra modificar de modo importante la dinámica guitarra acústica-voces que manejaba la banda previo a su encuentro, enriqueciendo el contenido musical y llevándolos a otro nivel.

 

7. Extraperlo – Delirio Específico – Canadá (ESP)

Cuesta trabajo aceptarlo, pero los álbumes que Miguel Bosé lanzó en la segunda mitad de los ‘80 – Salamandra y XXX – son dos joyas de un sofisticado sonido ‘new romantic’, en aquellas épocas Bosé pretendía ser un equivalente ibérico a Bowie: mitad vampiro, mitad extraterrestre. Es curioso que en la constante búsqueda posmoderna por explotar el pasado, ningún músico hubiera retomado aquella herencia de los ‘80. Ya cuando el 2012 se había definido musicalmente, la banda barcelonesa Extraperlo llegó como un caballo negro para poner a la crítica en jaque con un segundo álbum –de nombre Delirio Específico– editado bajo el auspicio del extravagante sello Canadá y la producción de El Guincho. En éste, se adivinan influencias de Bryan Ferry (Roxy Music), Prince y claro… una camaleonización de la identidad musical del metafórico Bosé de antaño. Ya nos hacía falta un revival que trajera de vuelta aquellos enigmáticos sonidos de synth-pop interpretados por amantes bandidos ataviados con mascadas y faldas-pantalón.

 

6. Carla Morrison – Déjenme llorar  – Cósmica / Intolerancia (MEX)

Más allá de la polémica, Déjenme llorar es una bellísima colección de canciones que funcionan igual para escucharse en la penumbra, como para sacarlas a carretera: sin negar un guiño a las rancheras, interpretadas tímidamente desde la estética Indie, las baladas adquieren un saborcito country à la Patsy Cline y una cadencia de rhythm & blues que remiten a un diner donde los corazones rotos paran a la madrugada, en el medio del desierto. Lo mágico es la nostalgia panorámica de Tecate, Baja California, que se cuela en los espacios entre notas. La producción de Andrés Landón y Juan Manuel Torreblanca (añadida a la herencia de Natalia Lafourcade en el álbum debut Mientras tú dormías) resulta en un trabajo que no sólo refleja el talento de Carla, sino el trabajo colectivo de esta nueva generación de músicos mexicanos.

Basta darle una vuelta al segundo álbum en forma de Carla Morrison, para callarse la boca y asumir que las críticas hacia ella, están basadas en juicios prematuros. Sí, el color de su voz aún es muy similar al de Natalia Lafourcade. Las letras románticas son aún como una carta de adolescente: una melcocha de anhelo, nostalgia, pasión y confusión. En eso estamos de acuerdo. Pero todo eso es mejorable y será cuestión de tiempo: con 26 años y 2 Grammies, la lucha verdadera será no dejarse llevar hacia el pop barato y masificado del pop latino. Pero por ahora, déjenla llorar de felicidad, que Carla ha tenido un año glorioso. Let Carla Alone!

 

 

5. Ondatrópica – Ondatrópica  – Soundway (COL)

El inglés Quantic y el colombiano Mario Galeano convocaron  en 2012 a una auténtica selección colombiana del sonido tropical. El resultado: una veintena de figuras entre leyendas de los años 60 y 70 unidos a revelaciones de la última década, quienes grabaron más de treinta temas en Discos Fuentes, el mítico estudio de Medellín que vio nacer los clásicos de la música bailable colombiana. Mucha salsa, cumbia, vallenato y currulao, pero también ska, champeta, hip hop y funk (sumando talentos de Chile, Perú y Venezuela). Toda una obra maestra de esas que pocas veces se logran hacer.

 

 

4. Ana Tijoux - La Bala – Nacional (CHI)

En La Bala, el tercer disco de Ana Tijoux, esta guerrillera reproduce las voces del desgastado pueblo chileno que brotaron durante los movimientos estudiantiles del año pasado. La MC logró trasladar toda esta rabia a un material cuyas rimas retumban con la potencia y al ritmo de un revolver del más alto calibre. En este disco, la rapera deja sus dolencias y pelea una batalla entregada por completo al pueblo. Si Chile hiciera una recopilación para avivar el espíritu de cohesión de esta batalla, La Bala de Ana Tijoux sería un obligado para entrar en este baúl de fuerza colectiva.

 

 

3. Chicha Libre - Canibalismo - Barbès (EUA)

Escuchar a Chicha Libre se siente como haber comido demasiado chamoy con limón y sal y otros, es irritante, dulce y adictivo. Seguramente es por lo bien que explotan las venas psicodélicas de la chicha, el género musical. Resulta delicioso. Este año, Olivier Conan entregó el segundo álbum de esta banda que puso en el mapa uno de los géneros más olvidados del Perú. Canibalismo es una colección de temas, propios y apropiados que explora valerosamente las intersecciones entre los chirriantes órganos Farfisa, la cumbia y el huayno y las inquietudes musicales de un francés radicado en Nueva York en piezas de Wagner hasta covers de Los Mirlos o cumbias afrancesadas. El segundo disco de Chicha Libre es uno de los imperdibles tanto para la fiesta como para la colección.

 

 

2. Pegasvs – Pegasvs - Canadá / Terrícolas Imbéciles (ESP)

El debut de esta pareja de Barcelona –conformada por la argentina Luciana y el asturiano Sergio– es un subi-baja por las nubes. Su sonido se construye sin guitarras: sólo usan cajas de ritmos  y cacharros analógicos que generan vibraciones y aceleraciones que remiten al movimiento de las alas de un pegaso. En su aproximación fría y mecánica, existe una herencia de los míticos Silver Apples, pero es la épica voz de Luciana, la que remite a una encarnación optimista de Suicide. Se trata de un álbum corto, que evoca 35 minutos panorámicos para cruzar el Atlántico: de la Patagonia, a las rías de Asturias. Simple y brillante.

 

 

1. Linda Mirada – Con mi tiempo y el progreso - Discoteca Océano (ESP)

Con mi tiempo y el progreso narra una historia de verano en diez capítulos protagonizados por la madrileña Ana Naranjo en su papel de Linda Mirada: una chica emocionada por migrar a la playa a disfrutar del destrampe clásico que se vive en España a cada mes de agosto. Así, de un modo voyeur, ella nos permite espiar mientras coquetea en la pista de baile; mientras mira la tele –y se muere de calor– o bien, el modo en que escapa con un extraño para perderse en la noche, por la carretera: es como la película Lucía y el Sexo, transportada a la música –en un setting ochentero– donde las letras son descriptivas y paradójicas al estilo Mecano y los magistrales arreglos de synth-pop (hechos por el estadounidense Bart Davenport) remiten a una buena canción de Flans con olor a sal de mar, perfume caro, bloqueador, resaca de alcohol… y un final inesperado.

 

Reseñas de: Almendra Hernández, Claudia Jiménez, Felipe Arias, Rodrigo Jardón, Sr. Amable, Uriel Waizel.

Comments
One Response to “Panamérika 2012: Albumes [Lado A]”
  1. un listado de discos estupendo…

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